Yimmi's profileYimmiPhotosBlogListsMore Tools Help

Blog


    March 22

    Be naked

    El domingo 19 de marzo, la ciudad se desnudó, la avenida Bolívar se llenó de gente, esta vez sin banderas ni afiches, sin franelas rojas ni negras… simplemente, sin ropa. Spencer Tunick retrató la variopinta diversidad de la belleza criolla en una sesión fotográfica que quedará para la posteridad. Yo estuve ahí… y tu?

     


    “Chamo, ¿viste la vaina?, decía la pantalla del Messenger precedida por el aviso de Carlos says:…

                Mis ojos no podían creer lo que veían, ¿realmente somos tan importantes como para que este pana Niuyorkino se interese en nosotros? Entonces leí una nota de prensa donde se hablaba de cierta cantidad de dinero que cancelaría el gobierno a Spencer Tunick por tomar fotos de las nalgas criollas en el marco del Foro Social Mundial.

                La cita se pospuso, pero no importaba, ya estaba inscrito en la página. Y aunque no pude convencer a mi esposa de desnudarse conmigo frente a otras 1500 personas, si pude estimular los ánimos de un compañero de clases y de mi siempre protegida Gizeht.

                De vez en cuando llegaban informaciones del Museo de Arte Contemporáneo (Ex Sofía Ímber), a mi correo. Uno de ellos daba ya la fecha tentativa, fecha que concordaba con la celebración del cumpleaños de mi hija. “Ya no voy”, pensé.

                Sin embargo, la fecha definitiva fue excelente, la hora si que traía problemas. Luego de mover algunos contactos y cuadrar con los compañeros de la aventura, amanecí en Caracas.

                Temprano en la mañana, las cobijas no querían despegarse del cuerpo, sin embargo, las ganas de formar parte de un hecho histórico fueron más fuertes. Aún con las legañas pegadas y un dolor de cabeza de ratón somnoliento, tomamos el taxi hasta el punto de encuentro. Ese sitio que según Tunick inspira caos y belleza al mismo tiempo. Uno de mis compañeros no logró la meta final, nunca respondió el celular y no supimos más de él. Sólo éramos dos ahora, rodeados de un montón de gente ansiosa. Llegaban en grupos, en parejas, del interior. Mujeres embarazadas, un pana en silla de ruedas, señores de la tercera edad, señoras descopetadas, jóvenes por montón y hasta un pana enfluxado. Uno de los presentes no tuvo paciencia y se quitó toda la ropa, “Esto es así señores” y luego de desatar una pequeña algarabía, nada más pasó. Muy cómico ver un guardia nacional justo al lado del nudista prematuro tratando de desviar la mirada al otro lado sin perder la compostura. “En otro momento le daría un peinillazo y pa’ la jaula”, pensaría el GN.

                Tratamos de no pensar mucho en lo que nos esperaba, sin embargo, estudiamos el papelito que nos dieron en la entrada, donde se describían las posiciones que generalmente ordena Tunick y decidíamos cual nos gustaba más.

                Las ruinas de uno de los elefantes blancos que adornan la ciudad daban cierta sensación tenebrosa y alucinante. Era como estar dentro de una película de guerra o de suspenso. Tratando de vencer el sueño, seguimos conversando de cosas banales y profundas. Los lazos se estrechan más en ambientes así, supuse que algo así se vivía en las comunas Hippies de los años 60. Aproximadamente a las 6:30 a.m. Tunick hizo acto de aparición. Tres grandes escaleras de metal mostraban a tres personas con megáfono en mano hablando a la multitud. Tunick en el medio, y un traductor de lado y lado, daban las indicaciones preliminares: “No se rían durante la foto o se verán ridículos”, “no se quiten la ropa hasta que se les indique”, “no traigan prendas ni accesorios, si necesitan lentes para caminar, desaparézcanlos durante la toma”… “¿y donde nos los vamos a meter?” comentó un pana y desencadenó algunas risas de los que estábamos cerca.

                Minutos después llegó la orden… “¡desvístanse!”. Todos empezamos a despojarnos de todo cuanto forraba nuestra piel. La ropa se amontonó en el piso, las cadenas y celulares quedaron guardados en bolsos y bolsillos de chaquetas, el temor de perder alguna pertenencia, mezclado con la sensación del aire matutino encima de la piel desnuda, daban cierta adrenalina que fue convirtiéndose en calor, el frío ya no importaba y ya todo era color carne. Con los pies descalzos, no pasó mucho para darnos cuenta que los bomberos no limpiaron muy bien el piso como nos habían dicho. Las ganas de orinar se multiplicaron pero ya no había chance de ir al baño. Todos directo a la Avenida Bolívar, cercada y solitaria. Solo estaban los ayudantes del fotógrafo, las escaleras vacías, los leones de la avenida y Bolívar mirando desde lo alto con una ceja levantada, ¿fue así, o fue una ilusión óptica?

                Tunick apareció en una gran escalera encima en la parte de arriba y detrás de Bolívar. Desde allí hacía proesas para que sus colaboradores entendieran lo que quería. Uno de ellos se volvió famoso: Steve… quien iba de un lado a otro corriendo por toda la instalación sin que pudiéramos entender por qué corría. Me parece que estos panas aprendieron inglés en un curso gratis de los que te ofrecen en los centros comerciales… en fin. Luego de varios “fuck”, el fotógrafo decidió bajar. Mientras, ya nosotros abajo estábamos un poco impacientes con las posiciones eclesiásticas que interpretaban los ayudantes de Tunick (Arrodíllense, párense, siéntense). Una vez que Tunick bajó y comenzó a dar las instrucciones personalmente, la cosa mejoró. Mientras tanto, periodistas y policías adornaban la parte de arriba de la instalación. Luego de varios llamados de atención, los mismos fueron alejados, no sin antes hacerles llegar una invitación a viva voz de parte de los nudistas de dejar el buceo y quitarse la ropa.

                Frente a frente, agachados en el piso, acostados en la grama, en los alrededores de Bolívar y sin tapar a los leones. Luego en la parte de arriba, la mitad de espalda y la otra mitad en forma de V en posición fetal, fueron algunas de las posiciones que ensayó Tunick y de las cuales seleccionó tres. Las fotos fueron tomadas, ya no había frío, ya no había pena, hacía mucho que había desaparecido. Aplausos iban y venían a la espontaneidad venezolana: unas chicas decidieron en algún momento salirse del grupo y modelar sus atributos, el pana en silla de ruedas fue colocado en el centro de una de las composiciones del fotógrafo, un anciano fue felicitado por Tunick quién pidió un aplauso por su presencia y mi compañera disfrutó de un saludo cercano del fotógrafo. Los roces de piel eran inevitables, el pudor estaba presente pero dormido, no habían miradas lascivas que no fueran las de los uniformados. Steve, seguía corriendo de un lado a otro. Finalmente, Spencer Tunick dio por concluida la sesión, aplausos y agradecimientos a Venezuela y luego a calmar las ansias de la prensa.

                Nos dispusimos a ponernos de nuevo nuestras ropas con el placer de ver que todo seguía en su sitio. El hambre comenzaba a hacer de las suyas y decidimos ir a comer algo. Al salir, luego que los cuerpos de seguridad nos dieron el permiso, vimos como el argentino del programa Qué Locura de Venevisión, se aprovechaba de los tragos de más de uno de los nudistas para invitarlo a desnudarse de nuevo ante la cámara… lástima.

                Caminábamos callados, la sensación extraña de dejar de estar en un mundo perfecto para enfrentar una Avenida Lecuna repleta de mendigos, borrachos amanecidos en son de pelea y mucha basura… ¿del paraíso al infierno?

                En fin, solo después de superar ese trance, y volviendo a recapitular lo realizado, fue cuando exclamamos: ¡Que arrecho, estábamos desnudos en el centro de Caracas!

                Lo hicimos, pasamos a la historia, vivimos una experiencia muy agradable, y lo mejor de todo, nos dimos cuenta que cuando nos despojamos de lo material y solo queda la piel y el alma, la tolerancia se abre paso, la armonía reina y se respira una aire de paz. Gracias Tunick. Espero las fotos y la exposición en el MAC-csi.

                Be naked.

    Yimmi Castillo

    Comments (2)

    Please wait...
    Sorry, the comment you entered is too long. Please shorten it.
    You didn't enter anything. Please try again.
    Sorry, we can't add your comment right now. Please try again later.
    To add a comment, you need permission from your parent. Ask for permission
    Your parent has turned off comments.
    Sorry, we can't delete your comment right now. Please try again later.
    You've exceeded the maximum number of comments that can be left in one day. Please try again in 24 hours.
    Your account has had the ability to leave comments disabled because our systems indicate that you may be spamming other users. If you believe that your account has been disabled in error please contact Windows Live support.
    Complete the security check below to finish leaving your comment.
    The characters you type in the security check must match the characters in the picture or audio.

    To add a comment, sign in with your Windows Live ID (if you use Hotmail, Messenger, or Xbox LIVE, you have a Windows Live ID). Sign in


    Don't have a Windows Live ID? Sign up

    Realmente Yimmi , ke de pinga en, hasta me arrepiento de no haber ido. Te felicito doble, primero por haber ido, y segundo por expresarlo como lo hicistes.
    Mar. 22
    Samuelwrote:
    Carteluo Yimmi! Muy buena reseña! Be naked!
    Mar. 22

    Trackbacks

    The trackback URL for this entry is:
    http://yimmi.spaces.live.com/blog/cns!314EE18EE9792799!282.trak
    Weblogs that reference this entry
    • None